El mar
estruendosa carcajada
furia en constante acecho,
luminoso estertor.
Veranos.
Como un maricón en celo
que se precipita por las calles,
ronco y furioso,
ávido y condenado,
así el mar se desangra y retuerce,
golpea y se estremece,
se arquea, regresa
y termina flagelándose
con su propia abstinencia.
-Reinaldo Arenas, Otra vez el mar
No hay comentarios:
Publicar un comentario